Si por nación se entiende el conjunto de rasgos históricos y culturales
que unen a su gente dentro de un territorio y, por nacionalismo, el
apego afectivo de la gente a esa nación, entonces no hay nada de malo.
Si la nación puede convivir con otras naciones, si la competencia entre
naciones no se torna hostil, entonces no hay nada de malo en ser
nacionalista.
Lo malo es cuando la nación empieza a confundirse con el Estado,
cuando el Estado prevalece por encima de la nación y se propone
transformarla en algo diferente a lo que por esencia es, algo por
voluntad del Estado, no por el consenso de la nación.
Es entonces que hablamos de ultra-nacionalismo, porque el Estado
necesita consenso, y se aparece entonces con la Gran Mentira de la Patria
prima.
Bombardeadas con slogans, promesas, ideologías puntiagudas y
realidades paralelas, las masas confunden el genuino sentimiento
nacionalista con el pérfido intento ultra-nacionalista, produciendo el
consenso que el Estado necesita para legitimarse. Y en nombre de “la
nación” (ahora, Estado), cualquier violación de los valores originales
resulta natural y aceptable; los valores han cambiado: la Patria es lo
primero.
El ultra-nacionalismo conduce por línea natural al fascismo, si se le deja prosperar lo suficiente.
miércoles, 28 de enero de 2026
¿Qué hay de malo en ser nacionalista?
viernes, 23 de enero de 2026
Davos: Declaración de Imperialismo
lunes, 12 de enero de 2026
El Gran Plan
El primer paso es crear un vector ideológico. Es como inocular un virus; algunos se contaminan, otros no; la sociedad se divide en dos bandos: enfermos y sanos. Pero no es un virus cualquiera: es uno que atrofia la empatía al punto de que sanos y enfermos se perciben como enemigos. No hay diálogo, ni siquiera la posibilidad de seguir contaminando; pero ya no es necesario, el objetivo se ha cumplido: la sociedad se ha dividido en exactamente dos bandos: "nosotros" y "ellos".
Luego viene el mito. Fácil, porque solo hay que embelesar a la mitad del público. El mito nos habla de un pasado de gloria perdida que urge recuperar. También, de enemigos, tanto externos como internos; sobre todo, internos. Si no basta con los “ellos", se arremete contra minorías vulnerables. Y si no hay suficientes externos, se enemistiza a los aliados tradicionales. Es preciso tener enemigos, porque solo en una nación amenazada se justifica la autoridad de un líder excepcionalmente fuerte.
Entonces viene la represión. Son tiempos excepcionales, no de burocracia; hay que actuar con determinación, eficacia y autoridad. La policía no basta, se necesita una fuerza paramilitar. Al enemigo hay que aplastarlo, ya sea las minorías vulnerables, la intelectualidad diletante, la prensa embustera, los legisladores y jueces traidores, o la mitad de la sociedad misma: los "ellos".
Para alcanzar el objetivo final, aún falta un elemento clave: el ejército. No para entrar en guerra con nadie, recuérdese que es solo un mito. El ejército, ahora leal no a la nación, no a la Constitución, no a la ley, sino al líder, es el garante efectivo del poder.
Finalmente, la institucionalización. El objetivo final es concentrar todo el poder en el líder y su círculo allegado, y asegurar que el nuevo statu quo sea perdurable. Solo que las democracias liberales modernas están diseñadas para impedir justamente eso, así que habrá que forzarlo, llevar al país a un estado de catarsis: un golpe de Estado, una guerra civil, incluso una guerra con un enemigo externo real, si fuera preciso.
No siempre es necesario romper las instituciones democráticas, basta con debilitarlas lo suficiente. No hay que cambiar la Constitución. Ni siquiera es necesario que el líder gobierne eternamente: puede seguir haciéndolo en la sombra, visible al público como el prócer inspirador y arquitecto de la nueva nación.
Este plan es real, y ha demostrado su efectividad a lo largo de la historia, desde el comunismo hasta el fascismo, e incluso en países democráticos que han optado por la extrema izquierda o la extrema derecha. Es también el plan de Donald Trump y su círculo de oligarcas en los Estados Unidos de América.
sábado, 5 de abril de 2025
Publicada mi primera novela corta: Eres muy joven
Tal como tenía en planes, el pasado primero de abril
publiqué en Amazon mi primera novela corta, titulada Eres muy joven. Está disponible en formatos digital (Kindle) e impreso (tapa blanda). La versión digital tiene un precio promocional de $1, pensado para que los lectores puedan evaluarla antes de decidirse a comprar “el libro en sí” (la versión impresa).
Y con esta pequeña novela doy inicio a mi carrera como escritor independiente. Otros proyectos han esperado pacientemente su turno en el tintero, y desde ya comienzo a trabajar en el primero de ellos: una especie de distopía de ciencia ficción, que anunciaré en este sitio, llegado el momento.
Eres muy joven es una historia de amor contada en un tono simple y jocoso, una historia cotidiana que posiblemente evocará momentos de nuestra propia vida; escribirla logró precisamente eso en mí. Mi mayor deseo es que los lectores disfruten de esta lectura tanto como yo he disfrutado al escribirla.
domingo, 9 de marzo de 2025
Lanzamiento de Eres Muy Joven
Me complazco en anunciar la publicación de mi novela corta Eres muy joven, este 1ro. de abril en Amazon. Estará disponible tanto en formato digital (Kindle) como impreso.
La novela trata del amor repentino entre un solterón de 42 años y una apasionada joven de 20. La he escrito en un tono más bien jocoso, resultando en una lectura divertida salpicada con momentos de emoción.
Aquí les adelanto uno de los trece capítulos:
Nos vemos en la lectura...
viernes, 24 de enero de 2025
Cómo ha sido escribir mi primera novela
Escribir "Eres muy joven" ha sido una aventura apasionante y llena de sorpresas, y no podría ser de otra manera al tratarse de mi primera novela, yo que hasta entonces solo había escrito relatos cortos. Escribir una novela (aun una corta como esta) requiere un esfuerzo, un enfoque y una dedicación mucho mayores.
La trama existía de antemano; la extraje de un cuento escrito en el 2008 titulado Cosas que pasan; un cuento corto, apenas una cuartilla, tan corto que los personajes ni siquiera tienen nombres. Cuando volví a leerlo en 2024, pensé que el tema daría para una novela corta y me lancé a la tarea sin pensarlo dos veces.
El primer paso fue construir los personajes, lo cual hice tomando notas a lápiz en un cuaderno. No sé si a todos les sucede: a mí la escritura a mano me inspira y me permite organizar las ideas mucho mejor que hacerlo en una computadora. Puesto que conocía la trama de principio a fin (sintetizada en el cuento), tenía ya una idea inicial de cada uno de los personajes. Lo primero fue darles nombres (considero que el nombre es muy importante, es un sonido que debe estar en sintonía con la personalidad del personaje). Lo segundo fue diseñarlos en todo detalle.
La primera en cobrar forma fue Isabela, una muchacha de 20 años, tranquila, inocente y mimada, que vive con sus padres. Estos (Rodolfo y Raquel) son dos personas estables y centradas que han sabido construirle un hogar perfecto a su hija… solo que ahora se están divorciando. Por otra parte está Arturo, un cuarentón soltero que comienza a salir con Raquel pero cuando conoce a Isabela, queda prendado de ella (al igual que ella de él). Y por último, Julián, un muchacho tímido y romántico que siempre ha estado enamorado de Isabela pero ella no le corresponde por sentirlo más bien como a un primo.
Tocaba ahora darles profundidad. Me di cuenta de que Arturo debía ser inmaduro y titubeante; Raquel debía tener un carácter fuerte y ser leal a principios rígidos; Rodolfo debía ser simpático y bondadoso; Isabela debía ser descomplicada pero a la vez romántica y aprehensiva; y Julián debía ser músico y componer canciones. Poco a poco fueron saliendo rasgos más concretos y llegó el momento en que me identifiqué tanto con ellos que hoy me parece conocerlos de la vida real. Lo mágico de esta compenetración, es que cuando me siento a escribir la trama, los diálogos y las situaciones aparecen casi por arte de magia.
El siguiente paso fue dividir la historia en diferentes escenas. Para esto me sirvió también el cuaderno. Antes de escribir la escena propiamente, me tomaba el trabajo de diseñarla en frio definiendo qué debería ocurrir en ella. Con este diseño previo, escribir la escena como tal resultó fluido, permitiéndome prestar mayor atención al estilo. Así, fui construyendo y escribiendo escena por escena hasta completar el borrador de la novela, su primera versión.
Pero no fue tan fácil, en el trayecto surgieron dificultades técnicas que tuve que ir resolviendo una a una. Por ejemplo, llegué a notar que abundaban las escenas románticas y emotivas corriéndose el riesgo de sonar empalagoso. Aquí tuve que apelar a ciertos recursos narrativos. Uno que me quitó un gran peso de encima fue el insertar una canción que Julián escribe tras tener su primera relación carnal con Isabela, en lugar de usar la voz del narrador para describir dicha escena; la canción se explica por sí sola, pero no tan gráficamente como lo hubiera hecho la voz del narrador.
El borrador tomó casi dos meses en completarse. Ahora me encuentro en fase de revisión y en esto pienso demorarme tanto como sea necesario. Entonces vendrá el proceso editorial… que es otra historia.
Esta novela será auto-publicada en Amazon. Esto implica que he de asumir todas las tareas del proceso editorial, aunque es muy probable que busque la ayuda de profesionales en cuanto a edición, maquetado y diseño de portada. Está por ver. De momento estoy enfocado en pulir el manuscrito hasta la saciedad y eso me tomará algún tiempo.
Nos vemos en la lectura…
