El primer idioma en Estados Unidos es el inglés; el segundo son las siglas y los acrónimos. Hay casi tantos como palabras en el diccionario: BTW, AKA, FYI, DIY, ETA, ASAP… Uno de ellos (uno de reciente creación) es MAGA: Make America Great Again (Hacer América Grande Otra vez).
Este acrónimo fue lanzado como lema de campaña en 2016 y desde entonces ha demostrado una fuerza tremenda, parte de lo cual se debe al hecho de podérsele pronunciar como una sola palabra: "mága", no como las siglas propiamente, que no contienen vocales y entonces hay que deletrear; incluso ASAP (que sí tiene vocales) no se pronuncia "asáp", como decimos algunos latinos: los americanos la deletrean (en inglés, naturalmente) como "ei-es-ei-pi".
MAGA se dice mága, funciona como el nombre de una cosa, o más bien, de varias cosas. Como lema, transmite un mensaje conciso y cautivador: la prosperidad suprema de la nación; también da nombre a un movimiento de votantes leales a ese mensaje. Como ideología (que también es), concentra un sentimiento ultra-nacionalista y excluyente que clama por políticas de choque orientadas a producir cambios de fondo.
Así que MAGA es el lema de un movimiento que comparte y promueve una ideología ultra-nacionalista y excluyente.
Hasta aquí los elogios. Ahora veamos el lado oscuro.
Para empezar, el again de MAGA alude a un tiempo indeterminado. ¿Cuándo fuimos grandes? ¿Cuándo dejamos de serlo? ¿Hacia dónde pretendemos ir (o regresar)?
Busquemos en las cifras.
Si se observa el crecimiento del producto interno bruto de los Estados Unidos desde principios del siglo XX hasta la fecha, se observa un crecimiento estable, excepto en momentos de grandes crisis como la gran depresión en los años 30s y el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. No se ve un problema sistémico que urja remediar.
Comparando los volúmenes de exportación, se observa un aumento creciente y sostenido. En el momento en que surge MAGA, las exportaciones estaban, más bien, en un momento de apogeo, contrario a lo que el mismo lema sugiere.
Patrones similares se observan en otras variables, como el gasto militar y la inversión en desarrollo tecnológico. Entonces ¿dónde está la grandeza perdida? ¿Dónde está el again de MAGA? Está —es mi respuesta— en la realidad paralela que MAGA ha construido para vender su ideología ultra-nacionalista y excluyente.
MAGA es una falacia, una Gran Mentira.
Quizás sea muy tarde para saberlo, porque MAGA ha calado muy hondo en la sociedad americana. No ha bastado el caos que se ha generado en tan solo un año, la incertidumbre, los atropellos, los crímenes; no ha bastado todo eso para recuperarse del efecto hipnótico inicial que MAGA produjo en la sociedad.
MAGA es ya una ideología, y una muy peligrosa, mucho más de lo que muchos americanos alcanzan a vislumbrar a estas horas tempranas del experimento trumpista. Tempranas, porque esto es solo el comienzo: el Trumpismo está resuelto a establecerse a como dé lugar y convertir el gran país de las libertades en un estado totalitario de corte post-fascista.