Cuando leo un texto en redes sociales, no puedo evitar imaginarme al autor del otro lado de Internet. Dependiendo del tono, el texto me sugiere un jovencito o jovencita alzando pancartas con las consignas de moda, o un cuarentón/cuarentona de espejuelos de pasta atando cabos en Google para armar su artículo, o un duende burlón muerto de risa improvisando un chiste breve y contundente. O una persona preocupada seriamente por su entorno decidido a decir algo que valga la pena; a este me lo imagino serio y reflexivo, llevándose la pluma a la boca de vez en cuando mientras cocina el qué decir y el cómo decirlo.
Y entre todos ellos distingo al Pragmático Circunspecto. Este señor es un tipo sereno y muy seguro de sí mismo. Lee a los demás mirándolos por encima del hombro. Inmaduros —dice para sí—, se dejan cegar por la pasión, no captan la parte objetiva del asunto, esas “verdades incómodas” (le encanta esa palabrita).
El Pragmático Circunspecto tiene una máxima: el fin justifica los medios; y no es una repetición mecánica de la conocida frase hecha, sino un principio central en su pensamiento; los medios pueden ser incómodos (¡de nuevo la palabrita!), los daños, si los hay, son colaterales. Lo importante es el resultado; a fin de cuentas, es lo único visible a escala histórica… al menos para él. Porque El Pragmático Circunspecto desdeña la moral; carece de toda ética, pero le sobran recursos lingüísticos para armar su frío y desalmado discurso.
El Pragmático Circunspecto ocupa un lugar particular en la defensa del Trumpismo. Su mensaje no está dirigido a la chusma entusiasta que repite consignas MAGA, sino a gente que aún tiene paciencia para leer y digerir textos relativamente largos (como suelen ser los suyos), gente con capacidad para tragarse las cosas con parsimonia, no de un bocado.
El Pragmático Circunspecto es el encargado de vender el Pragmatismo Trumpista, un pragmatismo justificativo de todo desmán y de todo crimen, un pragmatismo carente de moral y de humanismo. Lo que no dice el Pragmático Circunspecto es que ese pragmatismo es el disfraz de una ideología pro-fascista a la cual está contribuyendo, tal vez sin saberlo.